Origen de las reservas


Las reservas de las empresas de seguros suelen ser de dos tipos. El primer grupo se constituyen con Utilidades liquidas y realizadas, como es normal de acontecer en las diferentes empresas son ejemplos de reserva legal, reserva general de previsión, reserva facultativa, etc.
Y en el siguiente grupo se encuentra el denominado reservas técnicas de la explotación del seguro.
Las reservas del primer grupo antes mencionado tienen por objetivo y como responsabilidad aumentar los medios de acción de la empresa, prevenir algún problema o quebranto futuro o en otros casos realizar distribuciones entre socios y/o accionistas. Por lo contrario las reservas técnicas tienen como objetivo principal representar un pasivo o compromiso a cargo de la compañía de seguros, lo que diferencia con gran magnitud los dos grupos.
Reserva para riesgos en curso:
Esta reserva recibe eventualmente una cifra o cantidad minima de cada prima percibida por los ejercicios en los seguros para así poder explotar cada uno y todos los ramos de seguro que se utiliza una reserva de esta naturaleza , tanto así como para los seguros directos o los reaseguros tomados en cuenta.
Una vez contratado un seguro, el asegurado debe abonar una prima respectiva y anticipada como obligación, puede abonar la misma en un solo pago o en cuotas. Lo cierto y concreto es que las compañías de seguros siempre disponen de una masa de valores activos con la cual afrontan los siniestros correspondientes y estipulados de acuerdo a las pólizas de seguro emitidas. Es así que cuando un incidente ocurre en el año de la emisión de la póliza esta masa de valores activos es utilizada para respaldar la indemnización o gastos sobre los daños tras el siniestro. Así también suele suceder los siniestros en el ejercicio posterior, por lo tanto para responsabilizar esos pagos es necesario una reserva que se originan gracias a las primas de cada año transcurrido.