Nuevas tendencias de estudios jurídicos: Una introducción sobre el derecho de marcas. 4 requisitos para registrar tu propia marca comercial

El Derecho de Marcas es una de las líneas de investigación y desarrollo más modernas en los centros de estudios jurídicos. Esta rama, se propine la definición de un bien inmaterial (la marca) que será objeto de la regulación legal. La definición de marca facilita un valioso instrumento que permite determinar los signos que la componen, permitiendo así su protección legal frente a ataques jurídicos de terceros.

El Derecho europeo, por poner un ejemplo, opta por una definición abierta con unos requisitos mínimos, enumerando sin carácter exhaustivo los signos que son susceptibles de convertirse en marca:

Podrán constituir marcas todos los signos que puedan ser objeto de representación gráfica, especialmente las palabras, incluidos los nombres de las personas, los dibujos, las letras, las cifras, la forma del producto o de su presentación, a condición de que tales signos sean apropiados para distinguir los productos o servicios de una empresa de los de otras.” (art. 2 Directiva Europea 2008/95)

Los requisitos que esta definición, por ardua que parezca, se pueden simplificar y sistematizar para una fácil comprensión:

Los requisitos del concepto legal de marca son:

En primer lugar, un signo. Entendiendo en sentido gramatical, nos referimos a algo que evoca o representa la idea de alguna cosa. La marca no puede ser de por sí una idea, sino que debe consistir en una materialización de la misma que sea visible al exterior. Es decir, que pueda ser percibida por los demás.

En segundo lugar, la marca debe ser susceptible de representación gráfica, esto es realmente interesante en un mundo actual, en el que han ido apareciendo ideas tan novedosas como las marcas sonoras (el sonido de apertura de Windows, por ejemplo, es reconocible en cualquier parte de este planeta), marcas olfativas, e incluso marcas táctiles. Para evitar cierto grado de confusión, la marca no sólo debe contener signos manifestables al exterior, sino que, además, deben ser susceptibles de una representación. Esto se entiendo fácilmente con un ejemplo práctico: Si tu marca es una nube, deberás ser capaz de representarla, y si es meramente aire o agua, deberás ingeniártelas para plasmar una corriente de aire o una ola, de lo contrario el paraguas de la regulación de marcas no protegerá tu obra.

En tercer lugar, la aptitud diferenciadora debe separar una marca de otra, lo que permitirá a los diversos agentes económicos no colisionar en sus posturas de mercado. Tras estas palabras farragosas subyace la idea de que tu marca debe poder distinguirse de otras ya establecidas, para lo cual, basta con que no se escriba, se dibuje o se pronuncie de forma similar (por ejemplo Nike y Naiki). En este sentido, la marca adquiere una función mercantil, es decir, es un signo que actúa en el merado identificando y separando bienes.

En cuarto y último lugar, una marca identificará los bienes o servicios de una empresa concreta, lo que nos indica que la marca no es un signo abstracto, sino uno concreto que adquiere sustantividad cuando un producto determinado se incorpora al mercado, siendo imposible, por tanto, la disociación entre un producto concreto y su respectiva marca. O dicho de otra manera: No existe marca sin producto que la respalde.

Si posees una empresa o un negocio, recuerda que es fundamental la protección de tu propiedad industrial e intelectual, con estas breves notas deberías poder comenzar el proceso de elección de tu marca de tal manera que esta se ajuste a la legalidad y su registro no te ocasione gastos extra ni retrasos inesperados, ya que un proceso de estas características puede ser, incluso sin complicaciones, largo y costoso. Ahora sólo necesitas una buena idea desde sobre la que construir tus cimientos.